Donde caben dos, caben tres

En una sociedad donde la monogamia sigue siendo la práctica relacional imperante; surgen subversivas alternativas que hacen tambalear esta concepción de vínculo. Entre ellas, el Poliamor.

Por eso, en este nuevo artículo queremos reflexionar sobre la imposición de la monogamia como única unión; presentando el poliamor como alternativa de vínculo y sus pautas de relación. Ya que, aunque la monogamia haya funcionado bien para determinadas parejas; no significa que sea el modelo adecuado para todas las personas de una población.

Si nos paramos a pensar, todas nuestras relaciones sociales son abiertas (amigos, familia), excepto la pareja que parte de una concepción romántica de propiedad y exclusividad; además de ocupar un sitio privilegiado respecto a las demás. Es decir, la relación monogámica, influenciada por la heteronormatividad y el patriarcado, se enaltece subordinando los otros tipos de relaciones, sean de corte social o íntimo.

No obstante, si recordamos las cifras del artículo Affaires pactados, veremos que esta vinculación hace aguas. Tanto en terapia como en conversaciones con amigos y amigas nos damos cuenta de que las relaciones son el tema más habitual y, no siempre desde el punto de vista positivo o sano. Como hemos dicho, tantas veces, esto se debe a una carencia en educación afectiva; que no nos enseña a relacionarnos desde la autonomía emocional, un punto intermedio entre la desvinculación afectiva y la dependencia emocional excesiva. Desde la simetría y madurez relacional

¿Qué es el Poliamor?

El poliamor es la posibilidad de tener varias vinculaciones afectivas, pero de manera explícita, consensuada y ética. Las dificultades en este tipo de vínculo serian parecidas a las de una relación convencional, pero teniendo en cuenta el entrenamiento en la Poligestión. Ésta se refiere a todo lo que hay que hacer para mantener varias relaciones a la vez. Como dificultad principal, estaría la organización de la agenda y del tiempo con cada persona.

Además de eso, es importante destacar la desaprobación o discriminación social de esta alternativa, la falta de modelos de conducta positivos de donde aprender, la prevalencia de celos e inseguridades en la pareja, las demandas de tiempo como hemos comentado; además de la complejidad emocional que conlleva interactuar íntimamente con más de una persona.

Pautas para tener una relación poliamorosa

Una pareja que quiere abrirse al poliamor lo tiene que hacer con mucho cuidado y respeto poniendo en común los pasos que se quieren dar y cómo. Lo principal es comunicar y llegar a consensos entre ambos, respetando las necesidades y el ritmo de cada persona.
Además, es recomendable hablar de expectativas a la hora de abrir la relación al poliamor y sobre todo, comunicarse desde la máxima sinceridad y empatía. También, es importante tener en cuenta el concepto social de las relaciones de pareja y la influencia que puede tener en nuestra decisión y posterior actuación.

Un ejercicio podría ser hacer una lista con pros y contras, entre una relación monógama y poliamorosa; para luego ver que dificultades o fortalezas se tiene ante la situación.

¿Qué pasa si mi pareja quiere ser poliamorosa y yo no?

Ante esta situación, los dos miembros de la pareja deben utilizar, como hemos dicho la comunicación de necesidades y deseos, respetando al otro u otra para llegar a un consenso satisfactorio para ambos. No tiene porqué llevar a una ruptura, sino que muchas veces ocurre una redirección de la relación sea hacia la separación o hacia el fortalecimiento.

Lo que queremos reivindicar es que no se dé por sentado el modelo relacional de la monogamia, que se hable de otras opciones como el poliamor o las relaciones abiertas, para que la gente pueda decidir, siempre desde el respeto, la tolerancia ante todo tipo de vínculo afectivo, y la comunicación positiva con la pareja o parejas.

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