Soy sexóloga y no quiero follar contigo

¿Sexología? ¿Cómo es pasarte el día hablando de coños y pollas?

¿Eres Sexóloga? Tienes que ser una máquina en la cama.

Como sexóloga, tienes que probarlo todo… ¿Hacemos un trío?

Eres sexóloga, deberías ser más liberal…

Estos son algunos ejemplos de frases que recibimos diariamente las profesionales de la sexología, acompañadas muchas veces de fotos de penes no solicitadas.  Es importante destacar que somos Nosotras, las sexólogas, las que estamos más expuestas a este tipo de comentarios, o los recibimos con más asiduidad que nuestros compañeros.

Por eso hoy, en este nuevo artículo, mi intención no es sólo educativa; sino que quiero alzar la voz por todas mis compañeras de profesión, para reivindicar la Sexología como una profesión formal y necesaria en nuestra sociedad.

Para muchas personas encontrar un trabajo que les llene es complicado. En mi caso, encontrar esta profesión es haber encontrado mi misión, mi lugar en el mundo. Además de la pasión por lo que haces, también encuentras a gente de “tu misma especie” y, todo esto, pasa a ser parte indispensable de tu persona.

No obstante esto, seguimos viviendo en un mundo heteropatriarcal y sexista, donde ser mujer y, encima dedicarte a la sexología, no es algo tan fácil. Des del primer momento que decides adentrarte en este mundo profesional, sabes que existirá la posibilidad de determinadas reacciones, unas enfocadas en banalizar tu profesión, y otras que intenten desviarte de tu camino o castiguen tu decisión con mensajes moralistas y paternalistas, que lo que realmente esconden es miedo.

Pero, sigues y apuestas por ti, por ELLA y su función imprescindible; utilizando estas reacciones adversas, para impulsarte con más fuerza a estudiar esta especialidad.

Yendo a contracorriente, marcando la diferencia, saliéndote de la línea recta impuesta, como buena oveja negra descarriada.

Y pasa lo que te esperas. En tus páginas profesionales empiezas a compartir tus conocimientos sobre esta temática, y te ves expuesta a millones de comentarios inapropiados y propuestas sexuales, acompañadas muchas veces de insultos y faltas de respeto al no cumplir las expectativas del típico emisor; actitud que te demuestra  la necesidad urgente e imperiosa de una educación sexual de calidad.

La sexología se sigue tomando a broma, se ridiculiza, reduciéndola a algo secundario o superficial, donde se sexualiza y cosifica a la profesional esperando una respuesta que cumpla con las expectativas de la actual ignorancia sexual.

No somos unas gurús del sexo. No tenemos por qué probar todas las posturas del Kamasutra o las prácticas sexuales que tú esperes. Tampoco, somos viciosas o “ninfómanas” por hablar de sexualidad. No estamos al servicio de tu placer, ni vamos a satisfacer todas tus fantasías sexuales. Y No, No tenemos por qué contestar a tus preguntas indiscretas u ofensivas por tu necesidad de imponer tu poder, divertirte o descargar.

Así que, hoy vamos a dejarlo claro. ESTO ES LA SEXOLOGÍA:

La sexología es una ciencia psicosocial que tiene como objetivo promover un cambio en la forma de conceptualizar la sexualidad y los afectos. Sí, es una CIENCIA, que estudia la conducta sexual y afectiva, fomentando una educación sexual que derribe mitos impuestos y vaya más allá de la prevención de los embarazos y las ITS; que lo único que hace es ofrecer una visión negativa y culpabilizadora de la sexualidad.

Por eso, las sexólogas, somos esas profesionales valientes. Supermujeres que luchamos, día a día, por cambiar esta visión. Defendemos una educación que promueva un modelo de sexualidad positivo y más rico, que reivindique el placer y desarrolle conductas sanas y responsables en esta área.

Además, somos pedagogas constantes con infinitas titulaciones y cursos a nuestras espaldas. Formándonos continuamente y leyendo sobre esta materia. Es decir, nos pasamos 24/7 horas, conociendo y investigando este mundo; y cuando se supone que termina nuestro horario laboral y decidimos desconectar; la gente nos consulta, entre copa y copa, sus dudas más íntimas, que muchas veces por nuestra dedicación profesional y pasión, nos lleva a querer salvar el mundo.

Así que SÍ, soy sexóloga y estoy orgullosa de gritarlo a los 4 vientos, porque además de ser una profesión maravillosa, es necesaria por la falta de educación sexual existente.

Pero ¡NO! NO quiero follar contigo.

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